¿Y si el problema no fuera tu fuerza… sino tu motor?
Durante años hemos visto a muchos atletas mejorar su técnica, levantar más peso y dominar movimientos cada vez más complejos. Sin embargo, hay algo que sigue marcando la diferencia real dentro del box y que muchas veces pasa desapercibido: la capacidad de trabajo. No hablamos solo de “aguantar más”. Hablamos de tener una base fisiológica