Qué le ocurre a tu cuerpo si usas la sauna infrarroja cada semana
En UBOX no entendemos la sauna como un momento puntual de relax, sino como una herramienta de recuperación y cuidado a largo plazo.
Usada con regularidad, la sauna infrarroja puede tener un impacto real en cómo entrenas, cómo descansas y cómo te sientes en el día a día.
Un estímulo positivo para el corazón y la circulación
La exposición semanal al calor infrarrojo provoca una respuesta similar a un estímulo cardiovascular suave:
- Mejora de la circulación
- Vasodilatación
- Activación del sistema cardiovascular sin impacto articular
Con el tiempo, este estímulo ayuda a regular la presión arterial y mejorar la salud cardiovascular, especialmente en personas activas.
Menos rigidez, mejor recuperación
El calor profundo de la sauna infrarroja penetra en los tejidos y ayuda a:
- Relajar la musculatura cargada
- Reducir la sensación de rigidez articular
- Facilitar la recuperación tras entrenamientos exigentes
No sustituye al descanso, pero lo potencia.
Un impacto directo en el sistema nervioso
Uno de los beneficios más claros del uso regular de sauna infrarroja es a nivel mental:
- Reducción del estrés
- Disminución del cortisol
- Aumento de la sensación de calma
- Mejora del estado de ánimo
Esto explica por qué muchas personas notan que duermen mejor tras incorporar la sauna a su rutina semanal.
Sueño más profundo y descanso de calidad
El calor ayuda al cuerpo a relajarse y, al salir de la sauna, facilita el descenso de la temperatura corporal central, una de las señales clave para conciliar el sueño.
Usada de forma regular, la sauna infrarroja puede contribuir a:
- Dormir antes
- Dormir más profundo
- Despertarse con mejor sensación de descanso
Sistema inmune y bienestar general
La respuesta térmica del cuerpo también estimula mecanismos de defensa y favorece:
- Producción de glóbulos blancos
- Sensación general de bienestar
- Mejora de la salud de la piel gracias a la sudoración y la circulación
Cómo la utilizamos en UBOX
En RECOVERY by UBOX recomendamos sesiones controladas y progresivas:
- 15–20 minutos por sesión
- 2–4 veces por semana según carga de entrenamiento
- Siempre bien hidratado
- Escuchando las señales del cuerpo
No se trata de aguantar más.
Se trata de recuperar mejor.